"Mis obras plantean un punto de vista muy personal del mundo y del ser humano, escribo desde el impulso que me genera lo que veo, escucho, siento y pienso. Quizá no viva para escribir, pero no puedo vivir sin hacerlo"

 

 

ÁNGEL RICARDO GÓMEZ |  EL UNIVERSAL

viernes 17 de enero de 2014 

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Vía electrónica, Paolini comparte algunas reflexiones. "Generalmente hablamos del derecho a la vida, todo el mundo tiene derecho de nacer y vivir. La muerte es vista como 'tabú', sobretodo, aquella que es deseada por la misma persona. Pero alguien que ya no le encuentra sentido a su vida ¿por qué tiene que seguir viviendo aun cuando no lo desea? Tendríamos que tener el mismo derecho a decir 'ya no más'".

Paolini, defensora de la eutanasia, no cree incitar al suicidio con su obra. A la pregunta, "¿No está empujando a los rieles a los que ya están sobre la franja amarilla?", responde: "Los que están en la franja amarilla ya lo han decidido. Y tampoco creo que mis palabras inciten más que a una reflexión. ¡Vaya poder tendría! Lo que quiero decir es que cada quien podría hacerse responsable de su vida. No que venga otro y te la quite, no dejar de vivir por miedo ni a la violencia, ni a la religión/Dios, ni al prejuicio social... Y en un país como Venezuela, la vida hay que vivirla porque en cualquier momento te la quitan".

Y acá surge el lado de denuncia de una pieza cuyo texto cuestiona a un país y su banalización de la vida y la muerte. "Yo vivía al lado de la morgue de Bello Monte (Caracas)... pensaba en la cantidad de gente que muere cada día en el país, diría, que 'mal muere', gente que no se esperaba terminar de esa forma. Pensaba en lo injusto que es que estés de pronto en una fiesta o simplemente trabajando y venga otra persona y te mate, así como así. Y pensé, ¿qué pasaría si a esta morgue vinieran sólo los que realmente quieren morir?, ¿por qué toda esta gente muere cada día y no pasa nada, pero un suicida por ejemplo, es considerado un 'cobarde'?. Por una parte, sí que es una denuncia, pero también es una reflexión sobre la vida y la muerte".

Paolini piensa que el teatro puede protestar o proponer un cambio de conciencia, pero para que cosas como las de Mónica Spear y las que ocurren a diario no sigan ocurriendo hace falta que el Estado se haga responsable. "Lo malo, es que el Estado venezolano es un adolescente armado", sentencia.

 Necro-lógica es una comedia inteligente y dolorosamente divertida. El reflejo de un país hundido en la violencia, el deterioro, la negligencia y la burocracia. Al mismo tiempo se desarrolla un tema universal: el dilema existencial del para qué vivimos. Es un texto confrontativo y sin tabues con el derecho a decidir sobre nuestra muerte pero que al final sigue alentando a la vida. Recomiendo esta pieza, te aseguro que no saldrás ileso de ella

- Ana Alicia Pérez, Actriz y directora

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