• Nathalia Paolini

"La Visita"

(tomado de la obra "Certificato di Nascita")


LUCÍA: Buenas, que desea

MARCELO: Buenas tardes, busco a la señora Chiara Sangroni

LUCÍA: Ella no está, no vive aquí

MARCELO: Yo sé, pero me dijo que ésta era la casa de su madre y que nos viéramos aquí

LUCÍA: ¿Pero usted quién es?

MARCELO: Marcelo Staffato, abogado

LUCÍA: (con desprecio) Ah, ya…

MARCELO: ¿Puedo pasar?

LUCÍA: La verdad es que no, fíjese estoy esperando a mi madre porque tengo que hablar con ella en privado. De hecho pensé que usted era ella, siempre olvida las llaves y tiene que tocar para que le abra

MARCELO: Bueno pero si me permite pasar, esperamos juntos, usted a su madre y yo a la señora Chiara.

LUCÍA: La señora Chiara es mi tía, y no me dijo nada que usted venía

MARCELO: Pues no sé qué decirle pero yo debo esperarla. No tengo más nada que hacer. ¿Me invita un café?

LUCÍA: No tomo café

MARCELO: No estoy diciendo que lo tome, sino que me lo invite.

LUCÍA: Hago un café horrible

MARCELO: Debe ser por eso que no lo toma. Yo hago unos muy buenos, si me permite puedo hacernos café a los dos, verá que luego si le gustará tomar café.

LUCÍA: Disculpe, como le dije, tengo que esperar a mi madre para hablar algo urgente con ella y estoy un poco nerviosa, así que necesito estar sola un rato antes de que ella llegue

MARCELO: A ver… señorita…

LUCÍA: Lucía, Lucía Sangroni.

MARCELO: ¡Ah! Así que usted es Lucía

LUCÍA: ¿Eso qué quiere decir?

MARCELO: Nada... Solo que su tía me ha hablado de usted

LUCÍA: ¿Y qué le ha dicho?

MARCELO: Pues que es una persona muy…. apasionada... por la justicia

LUCÍA: Solo quiero que las cosas se hagan como deben hacerse

MARCELO: Hacer lo correcto ¿no?

LUCÍA: Si

MARCELO: Pues lo correcto para mí puede que no sea lo correcto para usted

LUCÍA: Lo correcto es lo correcto, lo demás es hipocresía

MARCELO: Puede que tenga razón… a mí me pasa a veces creer estar haciendo lo correcto, pero en el fondo sentir que no lo es.

LUCÍA: A eso le llaman conciencia. Es raro encontrarla, especialmente en alguien como usted

MARCELO. ¿Como yo?

LUCÍA: Un abogado, me refiero

MARCELO: ¡Ah!, pues si, algunos tenemos mala fama

LUCÍA: ¿Tenemos?, ¿se incluye a usted?

MARCELO: Nos incluyo a todos

LUCÍA: Yo no estoy de acuerdo con que lo hayan llamado a usted

MARCELO: Si, ya me he dado cuenta

LUCÍA: Creo que es un gasto innecesario, esto es algo que se puede resolver en la familia

MARCELO: Creo que la familia esta sobrevalorada

LUCÍA: No le comprendo

MARCELO: Uno siempre tiene la idea de que la familia es un soporte, un apoyo. Y claro que lo es, cuando tienes dinero y estabilidad. Ahí es cuando todos te quieren, pero deja que estés arruinado a ver si te van a tender la mano.

LUCÍA: Me parece que usted habla desde su experiencia personal. No todas las familias son así.

MARCELO: Ah por supuesto que no. Son… como la suya ¿no?

LUCÍA: Exactamente

MARCELO: ¿Por eso es que están buscando un abogado?

LUCÍA: No estamos buscando un abogado

MARCELO: ¿Y qué es lo que hago aquí entonces?

LUCÍA: Es lo que traté de decirle antes. Yo no estoy de acuerdo con que usted se meta en nuestros asuntos.

MARCELO: Si yo vine es porque me llamaron

LUCÍA: Si claro, usted no tiene ningún interés

MARCELO: Claro que lo tengo. El mismo interés que todos tenemos. Ganar dinero

LUCÍA: Si cree que va a sacar una tajada de este asunto está muy equivocado

MARCELO: Sólo haré mi trabajo y recibiré lo que me toca

LUCÍA: Que por mí sería nada

MARCELO: Afortunadamente para mí, usted no es la que decide

LUCÍA: Creo que lo mejor es que se vaya

MARCELO: Disculpe si la he molestado. Si me permite, empezamos de nuevo

LUCÍA: No se moleste

MARCELO: No, no es molestia. Además de verdad me apetece tomar café, quizá eso nos haga conversar de otra manera. Las diferencias se suavizan con un café de por medio.

LUCÍA: Vaya que usted en insistente

MARCELO: Cosas de la profesión

LUCÍA: Lamento no poder complacerlo

MARCELO: No sea mentirosa

LUCÍA: ¿Perdón?

MARCELO: Que me dice que lo lamenta, y eso no es cierto.

LUCÍA: Es verdad no lo lamento. Lo que si lamento es que no se vaya y me deje en paz

MARCELO: ¿Usted siempre es tan amable? ¿No le enseñaron que cuando llega visita hay que atenderla bien?

LUCÍA: Si. Pero cuando la visita es deseada.

MARCELO: Mire, yo no quiero tener problemas con nadie. Tengo una cita con un cliente y debo cumplirla. Por favor permítame pasar a esperar a su tía. Si no quiere hablarme está bien, pero la verdad es que no tengo otra cosa que hacer.

LUCÍA: Para ser un abogado tiene bastante tiempo libre

MARCELO: Ahora solo tengo este caso. He pasado por una situación difícil y…

LUCÍA: No se excuse conmigo, no hace falta. Además no me interesa.

MARCELO: Entonces… no me va a dejar pasar

LUCÍA: Tengo una mejor idea. Mire en la esquina queda una cafetería. Ahí puede tomarse un café y esperar a mi tía. Tiene mesitas y todo. Cuando ella llegue yo le digo que lo busque allí. ¿Le parece?

MARCELO: Sólo si usted me acompaña

(LUCÍA se le queda viendo, y le cierra la puerta en la cara)



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