• Nathalia Paolini

Las dos caras del No

Actualizado: sep 15


Rosa es una mujer que ha aprendido a liberarse de las expectativas y ha logrado ponerse como prioridad, con lo cual ha dejado de lado la complacencia hacia su familia, amigos o compañeros de trabajo, incluso su jefe.


¡Le ha costado un montón aprender a decir no! : se ha sentido culpable, una persona malísima, una trabajadora poco comprometida, una madre egoísta, una amiga poco confiable. Finalmente aprendió a que nada de eso es cierto y que simplemente puede decir no a las personas o situaciones que la colocan en un lugar donde ella siempre está en la última posición


Lo que no había podido imaginar Rosa es que después de aprender a decir no, tendría que aprender a escucharlo - "¿Es que ésto no se acaba nunca?" se preguntaba frustrada.


Un día recordó cuando su hija estaba pequeña y entró en la etapa del no. Tendría unos dos años y le decía que no a todo ¿quieres jugar? " NO", ¿quieres comer? "NO", ¿la siesta? ¿ir al parque? ¿un beso a mamá? "NO, NO, NO" ¡parecía que no podía decir otra cosa! Sin embargo Sofía ( así se llama su hija) se enfurecía cuando quería algo y recibía un NO por respuesta, hacía unas pataletas increíbles, lloraba con y sin lágrimas, parecía que se acababa el mundo, daba una lástima tremenda y a veces (muchas) Rosa cedía, porque ella al contrario que Sofía sólo sabía decir sí.


Hoy a sus cuarenta y tantos, Rosa ya sabe decir que no, como Sofía, pero le cuesta muchísimo que se lo digan, como Sofía.


Con la imagen de la niña malcriada en la cabeza y sabiendo que por mucho que le apetezca no puede ponerse a llorar cada vez que recibe un no por respuesta, sobretodo cuando son cosas que realmente anhela, Rosa se puso a reflexionar sobre lo que puede hacer para gestionarlo.


Así que cogió un lápiz y un cuaderno y anotó todas las emociones que sintió todas la veces que le dijeron que no, por ejemplo cuando no pudo lograr el ascenso que tanto deseaba en su trabajo. O la vez que conoció aquella chica tan guapa que finalmente terminó por darle calabazas. O cuando su ex le dijo que en realidad no quería tener una familia aunque ella ya estaba súper embarazada. O cuando le negaron el crédito para ese piso soñado. Y aquella vez que...


Después hizo una lista de todas las cosas que había logrado hacer a pesar de las circunstancias adversas. Consiguió un trabajo nuevo que en realidad le hace bastante feliz, tuvo a su niña preciosa que crece estupendamente, ha conocido mucha gente con la que se la ha pasado bien, tiene un piso distinto al que había soñado pero que ha ido decorando y arreglando con un estilo muy personal que le encanta...


Entonces Rosa no se sintió tan mal por todas las veces que le dijeron que no, porque eso le ha permitido hacer cosas distintas y ha aprendido mucho.


Como Sofía, que dejó de llorar el día que entendió que no iba a conseguir nada, porque su mamá ya había aprendido a decir no.




" Hay un montón de obstáculos difíciles en tu camino. No te permitas ser uno de ellos"

Ralph Marston



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