• Nathalia Paolini

Los meses del olvido

Actualizado: sep 15


36ºC en Madrid, el ventilador hace un esfuerzo casi irrisorio por refrescar el ambiente. Los gatos de casa yacen adormilados en los rincones más frescos. Me he levantado inapetente, con dolor de estómago, he dado una clase y me he sentado a escribir algo pero ¿sobre qué escribir?


Quizá un paseo me traiga ideas- pienso- pero afuera la calle arde, la gente aguanta el sofoco del sol y de ese nuevo accesorio que el miedo ha puesto de moda, no quiero salir. Me quedo sentada frente al ordenador y repaso mis acontecimientos de ésta semana: he visto a mi familia, he ido a la playa, he vuelto a Madrid porque me han concedido la Nacionalidad Española y he ido a hacer el juramento.


Sí, los nuevos españoles y españolas debemos jurar fidelidad al Rey y a la Constitución. ¿A quién? al Rey, sí, al rey . Un amigo español me preguntó: "¿Al rey ladrón o al rey bobo?" "¿Qué más da?" le contesté. Ayer durante el trámite me atrevería a decir que el funcionario leyó las frases con un dejo de vergüenza "Juro fidelidad al Rey y obediencia a la Constitución Española" y los demás repetimos con un resignado convencimiento. Probablemente ninguno en la sala nos lo creímos.


Luego comida con mis amigas, puesta al día de los cotilleos personales y la ineludible mención a lo que estamos viviendo: ¿qué va a pasar? sin trabajo ni garantías de ningún tipo, cierres culturales en Barcelona, noticias desalentadoras de nuevos contagios, la amenaza de un nuevo confinamiento, la espantosa idea de una cartilla COVID para identificar a los individuos "sanos" y separar a los "sospechosos"


Cinco meses contamos ya. Las realidades se mezclan, ninguna es mentira, sólo mejores y peores, sin embargo antes también lo eran. Ésta mañana he visto un vídeo de una comediante llorando por el agobio de no saber que hacer, preocupada por su carrera, su familia, el mundo... me ha parecido la metáfora perfecta del drama: cuando el humor llora. Eso es la vida.


No sabemos, no podemos saber y a veces no somos demasiado conscientes de eso. Éstos meses han sido una avalancha de acontecimientos y pujamos por seguir adelante, por apostar a la normalidad, por mantener una cierta coherencia mientras vemos que los que tienen el control van dando empujones a lo loco, que tampoco tienen idea de nada. Vaya consuelo.


Entonces entra Agosto con su calor avasallante y sus aires vacacionales. Quisiéramos poner pausa, al COVID-19 a los gobiernos, a la incertidumbre, a la crisis, olvidar la preocupación, el miedo a la muerte y a la vida que se pone más dura. Un breve momento para olvidarlo todo como si fuese un mal sueño, hundirse en el agua fría y congelar un rato la película para ir a respirar.



Y yo, que quería escribir algo sobre creatividad y aportar algo que pueda ayudarte a remar, ahora me ha salido ésto. Quizá es todo lo que puedo decirte hoy: escucha lo que hay y da espacio, observa, siente, reflexiona, a veces aprender es todo lo que podemos hacer.




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